SUSCRÍBETE y SIGUE MI BLOG POR EMAIL

martes, 11 de diciembre de 2018

ODIAR AL HOMBRE, NO ES LA SOLUCIÓN A TUS MALES DE AMOR NI TE LIBRARÁ DE RELACIONES AMOROSAS NEFASTAS

Si crees que odiando a los hombres o a uno en particular, tu autoestima o tu dignidad subirán su cotización, estás muy pero que muy equivocada.

Nunca el odio fue la solución a ninguno de los males de la Humanidad, más bien, al contrario fomentaron males, guerras y divisiones de todo tipo además de envenenar el alma y emponzoñar el corazón.

Hace un tiempo, colaboré con Mirian Díaz Aroca en su proyecto 'ELÍGETE', en contra de la violencia de género y a favor de la mujer (así me lo tomé yo). Ella expuso casos tanto de mujeres (principalmente) como de hombres (pocos, sólo algunos pero si representativos), de violencia contra el otro dentro de la pareja.

El perfil del maltratador o maltratadora, en mi opinión, difiere poco: en ambos géneros, cuando de maltrato se trata, abunda la maldad nacida de la ausencia y negación de responsabilidad sobre la vida propia y más, en concreto, sobre los actos cuyo desenlace no nos complace. Todo ello deriva en la proyección del odio sobre el otro para, de este modo, al azuzarle con el látigo del odio convertirlo en objeto de maltrato y expiración de los males. Nada más lejos de la realidad.
Ambos, maltratador y maltratadora, hallan oportunidad cuando la otra parte por miedo a perder a los hijos, perder el amor o... acaban cediendo y perdiendo la dignidad. No plantarle cara al maltratador o maltratadora es el comienzo del desastre.

NUNCA reniegues de tu dignidad, de tu amor propio.

NUNCA dejes de poner los límites.

NUNCA dejes de hacer la prueba del algodón al inicio de la relación: la persona maltratadora da muchas muestras desde el inicio, aprende a reconocerlas, estate atenta. 

Otra de las cosas que me llamó poderosamente la atención es la propensión que muestran las mujeres maltratadas a las que he escuchado su relato, en CULPAR al otro y/o a disculparse a sí mismas (se exoneran de toda responsabilidad), en nombre del amor, es decir, la 'culpa' la tuvo el que estuvieran enamoradas. Enamoradas, no. Alucinadas, si. Contaminadas de su propia irresponsabilidad.
No es lo mismo tener relaciones amorosas 15 0 18 años que 30 o más.
¿Por qué?
Porque a los 15 o a los 18 aún no nos hemos dado suficientes coscorrones vitales, aún estamos en estado 'naïf'.
Eso sí, las madres, las abuelas, las otras mujeres, deberían esforzarse en enseñarlas que hay lobos muy malos, nefastos, maltratadores, hijos de la grandísima... que habitan los bosques de las relaciones amorosas.
Muchas películas y libros erótico festivos han hecho mucho mal, pues les han hecho creer (con el consentimiento de ellas, claro), que si hay buen sexo y jadean juntos, la relación es maravillosa y ya no hace falta nada más.
Identificar al maltratador es más fácil de lo que parece. Al igual que identificar a la maltratadora.

Vamos por partes.

MALTRATADOR/SEÑALES DE PRE-AVISO:
- Piensa por ella, esto es, no le pregunta, en su lugar, decide qué y cómo debe ser la relación. Por ejemplo, le dice 'cuando vivamos juntos...' Pero, no han aclarado aún en que tipo de relación están.
- Muestra celos. Ser celoso no es una muestra de amor.
- Se muestra controlador: llama mucho, envía muchos mensajes.
- No cumple la palabra dada.
- Da prioridad a quedar con los amigos en lugar de con ella, aún habiendo quedado con ella, se olvida o hace cambio de planes
- Le da mucha importancia al sexo pero no hay diálogo.
- No se habla a cerca de los valores, el cómo quiere que sea una relación.
- Hace chistes misóginos
- No considera que la mujer tenga los mismos derechos (esto se sabe escuchándole hablar).
- Le da ordenes
- Ella lo es todo para él: mucha palabra pero actos que no secundan
- Marca las pautas de la relación
- No le pregunta a ella qué quiere
- Le critica su forma de vestir, o se mete con su cuerpo o su peso... La denigra sutil o no tan sutilmente
- Usa el 'vosotras' para acusar de algo a su pareja en lugar de referirse a ella
- Usa el 'nosotros' para emitir opiniones
- No tolera o lleva mal la discrepancia
- Hace de la mujer, su pareja, el centro de su vida, todo gira en torno a ella, trata de complacerla en todo...
-




MALTRATADORA/Señales de pre-aviso:
-Maricaprichines: tiene que salirse siempre con la suya
- Cuando está enfadada o quiere manipular da o no da sexo.
- Echa las culpas de sus males a los padres, al mundo, a Dios... al chachachá.
- Se hace la tonta, la inocente
- Se hace la víctima de todo
- Su vida cobra sentido con la aparición de un hombre en su vida
- Odia o habla mal de otras mujeres (por regla general, inteligentes y que destacan).
- No hace autoreflexión ni asume responsabilidades
- Se echa a llorar en cuanto le dicen algo que no le conviene
- En lugar de argumentar una discrepancia, insulta o trata de ningunear a la otra persona
- Deja de hablarle a alguien cuando no le gusta algo que le haya dicho, en lugar de plantarle los límitees
- Se escuda en el amor para justificarlo todo
- Es una rescatadora
- Va de hechicera novata o 'pseudo terapeuta'
- Quiere cambiarle algo... al otro porque ella, como es mujer, sabe más.
- Usa el 'nosotras las mujeres' en lugar de el 'yo' para emitir opiniones.
- Es desagradecida




No todo lo que parece oro, lo es.
A las personas se nos va conociendo conforme avanza el camino y se dan múltiples situaciones.
Cuando alguien en consulta se me queja mucho y acusa a los demás de ser la fuente de sus males, suelo colocar, como dicen los americanos, un gran 'question mark', o sea, un INTERROGANTE. 

Y, sobre todo, ese 'estaba enamorada', o 'nadie en mi entorno me ayudó'... No apuntan en buena dirección.

Aún no he escuchado a ninguna (no digo que no las haya, simplemente no he dado con ninguna), que su discurso lo enfoque desde el 'yo contribuí de esta y de la otra manera a meterme en una relación nefasta de maltrato. Yo lo consentí por acción y omisión de esta y de esta otra manera... hasta que un día, pasó tal cosa y decidí que se había acabado el estar en esa mala relación."

HASTA LA FECHA, no he escuchado algo así.
Lamentablemente, suelo escuchar: 'Yo aguanté por mis hijos...', 'Él no me dejaba hacer lo que quería', 'No podía hacer nada'...
Y, lo que es peor, a su alrededor, asociaciones de mujeres creadas para ayudarlas a salir del maltrato, no les enseñan que tienen derechos y responsabilidades, sólo les dicen que tienen derechos y que ellos, los hombres, son muy malos.

Si yo, pongamos por caso, necesito dinero o ando escasa de dinero, y en lugar de reconocer cómo he contribuido a esa situación y asumir la responsabilidad, me dedico a echar pestes del dinero o del banco, ¿voy a solucionar de esa manera mi estado de escasez de dinero? Seguro que no. Empero, muchas, proceden así ya sea trate de dinero o de hombres.













lunes, 10 de diciembre de 2018

¿Es posible ser una mujer empoderHada en las relaciones amorosas de verdad?

De psicópatas, imbéciles, caraduras, jetas, sinvergüenzas, canallas y... algún que otro hombre bueno (abundan más de lo que parece), está el universo amoroso lleno.
¿Será esta la razón del por qué tantas y tantas mujeres sólo se relacionan con sapos que, por más que les besen, nunca se convertirán en príncipes azules y mucho menos en reyes?

¡NO!

Ah, ¿no?

¡NO!

No, al menos acorde a mi experiencia como Hadamadrina en consulta y analizando la sociedad.

Hace años que doy mucha caña e invito a las mujeres a reflexionar a cerca de cómo contribuyen por acción u omisión a todas las relaciones no deseadas, a todos los resultados desastrosos  y demás fracasos por acción (lo qué hacen) y omisión (lo que no hacen).

Asimismo, quisiera añadir que, desde pequeñas, a las mujeres sobre todo, se les hace creer que ser ellas mismas es muy peligroso, que deben acoplarse a los demás, gustar a los demás, buscar la aprobación de los demás... y nunca airear sus dones y talentos pues eso es de prepotentes y no de mujeres inteligentes.

¡CUANTA MENTIRA!

¡CUANTO CONDICIONAMIENTO NOCIVO PARA LA PSIQUE FEMENINA!

No es verdad que enseñar sin pudor el ser que una mujer es, sus dones, sus talentos, sus matices...sea de prepotentes.

No es verdad que una mujer sea menos y que deba siempre buscar la aprobación ajena sobre todo la de un hombre.

No es verdad que una mujer sea menos valiosa por ser soltera o no tener pareja u optar por hacer su vida como le dé la gana.

La manera de acabar (a mi entender) con tanta violencia contra la mujer es que esta se levante de una vez por todas y asuma la responsabilidad de su vida.

Nunca el estar en una relación debe ser más importante para una mujer que ella misma.

Nunca debería buscar el relacionarse con un hombre para compensar su depauperada autoestima, maltrecha autoconfianza y olvidado valor.

Nunca debería poner en manos de un hombre ni de la Sociedad el decidir cómo quiere vivir su vida y el ser ella misma.

Nunca debería competir contra sí misma ni tratar de imitar a ninguna otra mujer.

Nunca debería empeñarse en salvar a un hombre de sí mismo (mejor mandarlo a terapia y que se apañe con su vida).

Nunca debería hacerse adicta al victimismo ni al ir de inferior por la vida.

Nunca debería renegar de su responsabilidad vital.

Nunca debería tratar de agradar a su grupo de amigas.

Nunca debería aguantar ni la más mínima falta de respeto, consideración, falta de amor o ninguneo por parte de un hombre ni por parte de una mujer.

Vivimos en una Sociedad empeñada en estupidizar a la mujer, en hacerla sentir inferior y en menospreciarla. Aunque no lo parece porque por todas partes surgen los movimientos en pro de empoderarla. Un espejismo. La mayoría sólo son cuchipandas de mujeres que quieren emular a los hombres machistas y misóginos y sólo aceptan a las que se dejan mangonear: si no eres como ellas quieren que seas y entras en su juego, olvídate de que te acepten. No valoran la singularidad, valoran la sumisión.

Asimismo, eso de empujar a la mujer a odiar al hombre por el hecho de ser hombre, es desempoderarla y empujarla a relaciones disfuncionales. ¿Cómo puede ser esto? Odiar al otro no es sano para la psique ni soluciona el problema de falta de amor propio y de confianza en la mujer. Muy al contrario, la perpetúa en su victimismo. El 'feminazismo' es muy nocivo para la mujer, para el hombre... Para todos, puesto que sólo abunda en enfrentar a unos y a otras, a unas y a otros.

Hay hombres malos, cierto. Por eso hay que enseñarle a la mujer a valorarse, amarse y asumir las riendas emocionales de su vida, y desde ahí a practicar el 'enséñame la patita por debajo de la puerta'.

También hay hombre buenos, que merecen la pena y con los que se puede crear una relación de pareja maravillosa.

Mujer, si te sientes atraída por el discurso 'feminista' ese que te dice que eres fantástica y que los hombres son malos... Deberías reflexionar si no será que te gusta que te digan lo que quieres oír...

Conozco a mujeres que se complican mucho la vida yendo de hombre disfuncional en hombre disfuncional porque les encanta tener a alguien a quien mejorar o cambiar. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que así ellas se olvidan de todo lo que en ellas debe ser mejorado: es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Son mujeres que no quieren aprender a estar consigo mismas ni a asumir la responsabilidad de liderar sus destinos vitales. No quieren ser vistas como fracasadas...

Hay mucho psicópata y mucho aprovechado suelto que se nutre de la necesidad que algunas mujeres tienen de ser amadas y reconocidas.

Si ese es tu caso, si te sientes 'necesitada', necesitas urgentemente darle al botón del STOP e ir a terapia hadada¡¡¡¡

JAMÁS DE LOS JAMASES UN HOMBRE NI EL ESTAR EN UNA RELACIÓN AMOROSA, DEBE SER MÁS IMPORTANTE PARA UNA MUJER QUE SU PROPIO BIENESTAR.

Si antepones una relación o un hombre a tu propio bienestar estás invocando al desastre...



Ninguna mujer es una víctima emocional.


Todos y cada uno de nosotros somos responsables de nuestras vidas, nos guste o no. Por regla general, esto, a las personas que van de víctimas -o sea, que han  abjurado de la responsabilidad de sus vidas-, no les gusta oírlo.

Víctima es la persona, hombre o mujer, a quien roban, asesina, violan, atracan... O se ve envuelta en un accidente, en un atentado, en un terremoto... El resto de nosotros, en el resto de situaciones, sólo somos co-responsables o responsables en mayor o menor grado en un sentido más amplio o más angosto... pero, RESPONSABLES.

Pongamos por caso que un jefe o jefa, o mi pareja, me faltan al respeto, y yo, en lugar de poner los límites o de hacer algo que le pare los pies a la otra parte, callo, estaré contribuyendo por omisión a que esa persona me siga faltando al respeto: LO QUE PERMITES, LO PROMUEVES.

Callar nunca es la solución.
Permitir nunca hace desistir al otro de su conducta, más bien al contrario.

Callamos por miedo a las represalias del otro. Pero olvidamos las represalias propias: el peor ostracismo es aquel al que se somete una misma.

Y, lo dejo aquí por hoy.

PONTE LA CORONA Y NO TE LA QUITES PARA PARECER MENOS ALTA QUE TU CABALLERO DE ARMADURA OXIDADA.

(c) Rosetta Forner



Busca tu propio reconocimiento, fomenta el amor propio en tu corazón, nutre tu alma y llena tus alforjas vitales de tu propia confianza en ti, y así olerás a distancia a un psicópata, a un aprovechado o a un necesitado.










miércoles, 14 de noviembre de 2018

LOS HOMBRES TAMBIÉN LLORAN



LLORAR TAMBIÉN ES COSA DE HOMBRES
© Rosetta Forner

Las mujeres no son las únicas que sufren, ellos también lloran. Existe mucha damisela con la diadema muy floja, la cual puede amargarle la vida a un hombre (mientras él lo consienta, claro está) e incluso hacerle creer que siempre será un ‘sapoquenosabeamar’, sé cómo se gesta –acorde a mi vivencia como ser humano y ‘hadamadrina’ (coach personal y del alma)- el desastre emocional en un hombre, esto es, el como éste se acompleja y opta por traicionar su integridad (al igual que hacen las mujeres), en pro de conseguir que le amen, ser aceptado y reconocerse en sus semejantes (igual que les pasa a las mujeres), para hallar paz en su corazón y amor en su vida.

Tanto hombres y mujeres, se pierden, pasan por crisis vitales, ansían ser amados, necesitan el reconocimiento y el apoyo de sus semejantes. Les diferencia el género, pero no el ‘alma’ ni sus necesidades emocionales y existenciales.
No todos los hombres son sapos, al igual que no todas las mujeres son damiselas.

Algunos han sufrido mucho debido a una culpabilidad o ‘pecado original’ que nunca existió. Con toda seguridad, unas mujeres de rancio corazón y rencoroso sentimiento, debieron de inventar, en algún momento de la historia, ésta suerte de ‘venganza de la damisela’. Ahora bien, no beneficia a ninguna de las partes: mientras ellas siguen instaladas en su torre de marfil, que las aísla hasta de sí mismas y las mantiene ‘dormidas y aleladas’, ellos se pasan la vida penando y tratando de expiar sus supuestas culpas al tiempo que rondan la torre y permiten que las damiselas les arrojen chuzos de punta desde la atalaya del desaire y de la venganza herida.

La convivencia con otro ser humano no es fácil, y más si tenemos en cuenta que en los últimos tiempos, nos hemos educado en una sociedad egoistona, que ha abjurado de los valores del alma y los ha sustituido por los ‘comerciales y los buenismos’. Ahora se finge tolerancia, pero muchos no aguantan ni a su propia sombra. Muchas mujeres se odian a sí mismas, aunque ellas nunca lo confesarían y antes me echarían a la hoguera que lo aceptarían. También hay mucho hombre que se siente muy solo y tiene la autoestima por los suelos y la valoración o sentido de la valía sí mismo perdida en no se sabe qué recodo de su camino vital. La gente se lleve tan mal entre ella y que en vez de enamorarse se aferren unos a otros como hambrientos mendigos a los que alguien se dignase echar un mendrugo de pan. De hecho, hay quien lleva media vida sin haber comido, emocionalmente hablando, por lo que su corazón ha pasado y pasa tanta hambre que es capaz de confundir a una ameba con una mujer reina. Y, no exagero, pues el hambre juega muy malas pasadas.

Somos hijos de una sociedad que ha degenerado, y actualmente está asustada en vez de encantada. Las personas somos más importantes que el dinero o las posesiones materiales. No deberíamos hablar de ‘los hombres’, sino aislar a los buenos de los malos, igual que aíslo yo a las reinas de las damiselas, porque ni todas las mujeres son iguales ni falta que hace. Yo conozco a muchos hombres buenos. Por eso sigo insistiendo en que una cosa es conocer a alguien que merezca la pena y otra muy diferente enamorarse. Cuando ello no sucede en una o en ninguna de las dos direcciones, ninguno de los implicados es un sapo o una damisela, simplemente no se dio esa magia.

No nos confundamos, que un hombre no se enamore de una mujer, no le convierte en sapo. Por el contrario, irónicamente, sí que hay mucho sapo que se ‘enamora’ de mujeres que, al no darse cuenta de su verdadera naturaleza, le toman por ‘su príncipe azul’. Eso sí, los morros se les quedan hinchados cual sapo inflado al besar a tanto ídem.

Los hombres fuera de serie existen, algunos hombres sí saben amar, palabra de hadamadrina.



Cómo superar el complejo de Príncipe Azul en ocho pasos y medio.

Paso nº1 Aprende a creer en ti y a valorarte: Mientras no te valores, no dejarás de besuquear damiselas que jamás serán reinas. Por consiguiente, valórate y no se te volverán a hinchar nunca más los morros.

Paso nº2  Averigua cómo te gusta que te amen. Tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos. Por consiguiente, el cómo te relacionas con los demás o el tipo de relaciones que tienes refleja el cómo te amas y el cómo te odias.

Paso nº3 Se acabó consentir: ‘NO al azulear’, ‘SI a la dignidad masculina’. Nadie te hace nada que tú no consientas. Por consiguiente, de ahora en adelante, sólo debes permitir que te traten bien y te amen como a ti te gusta que te amen.

Paso nº4 Asume que ‘Amar’ y ‘Rescatar’ no son sinónimos: Sólo tú, y nadie más que tú, estás al mando de tu bienestar emocional. Hacerte feliz y ‘Ser feliz’ es personal e intransferible pues ningún adulto es responsable de la felicidad de otro adulto. Todos sin distinción, poseemos la capacidad de expresar nuestras emociones, cada uno según su propio estilo.

Paso nº5 Haz añicos el techo de cristal emocional. No todas las lágrimas son el latido de la alegría que da vida a un corazón –cuya contrapartida es la risa genuina que brota de un alma sin trampa ni cartón-, algunas son interesadas y tramposas. Dado que sólo un alma sincera almacena sensibilidad, es primordial que aprendas aprender a diferenciar entre ‘sensibilidad y sensiblería’.

Paso nº6  ¡Adiós culpa, adiós!  La mujer que practica el ‘acuseiner y el quejeiner’ no es reina sino damisela de diadema floja, y le amargará la vida a todo hombre que se relacione con ella, además de amargársela a sí misma. Por consiguiente, te usará como cubo de sus miserias emocionales y como diana de sus frustraciones. Si no quieres acabar en el cubo de la basura, ya sabes, la primera acusación tómatela en serio y pon límites.

Paso nº7  Amante si, malquerido no. Si concilias los opuestos en ti, te convertirás en un ser humano completo y equilibrado, y nunca más serás un ‘malquerido’. Puesto que sólo las personas ‘completadas’ desconocen la inferioridad emocional y la incapacidad emocional. 

Paso nº8 Con tu padre te reconciliarás y así desteñirte definitivamente podrás.  Independientemente de los ‘matices’ –éstos son los ‘defectos’, es decir, aquellos aspectos que no te gustan, no comprendes, o con los que no estás de acuerdo -, que tus progenitores exhiban, si quieres fluir en tu vida y aprender a amar de verdad, la interiorización (arquetipos) de tus padres deberás sanear, re-estructurar y depurar. Sin, por supuesto, olvidar, conciliar los opuestos en ti. Ésta, y sólo ésta, es la auténtica iniciación a la madurez existencial.


Paso ‘8 y ½’ Método hadado para no volver a ser el último sapo que alguien besó.
-         Le llegó el turno a las preguntas y a la introspección. Ponte las alas, cuando la vida te dé calabazas
-         Recuerda que eres lo mejor que te ha pasado.
-         Ejercicios “Ponte las alas  y cómprate un despertador”:
-         1-Para tratar los miedos y curar las heridas emocionales
-         2- Para aprender a facilitarte la vida.
-         3- ‘Espejo espejito’
-         4- Prueba un mes a considerarte el MEJOR con todas las letras.



FUENTE:
EL PRÍNCIPE AZUL QUE DIO CALABAZAS A LA PRINCESA QUE CREIA EN LOS CUENTOS DE HADAS © Rosetta Forner http://planetadelibros.com/l-87733

ROSETTA FORNER
Hadamadrina excepcional. Creadora de LA VIDA EN ROSETTA (escuela de emociones) y del anticoaching&ánimacoaching ®

jueves, 8 de noviembre de 2018

MIÉNTEME, QUE TE PILLARÉ.



Soy especialista en PNL (Programación Neuro Lingüística) desde hace unos casi 30 años -anteriormente he sido publicista-. Me encanta ver cómo miente la gente tanto en la televisión, como en la vida cotidiana. Algunos no lo hacen por maldad, simplemente es su manera de manejarse con la vida: enmascaran su auténtica personalidad, su verdadero sentir. 

¿Por qué se miente? 
Por falta de autoestima, o insuficiente valoración y validación de sí mismos. Cuando alguien no se aprecia a sí mismo, se finge, se oculta, se colorea, y hace lo propio con los demás. 

El instinto tan activo cuando somos pequeños, queda silenciado cuando nos hemos acostumbrado a ‘quedar bien’ o ‘no quedar mal’ con el CdR (Club del redil, o sociedad). Toda vez que nos importa eso, más que quedar bien con nosotros mismos, mentimos de varias maneras. 

¿Cómo detectar mentiras? 
Ante todo, debemos re-aprender a confiar en los instintos primigenios, esto es, si ‘algo te huele mal’, ‘no te cuadra’ o ‘no te convence’, en lugar de rechaza ‘tu percepción’, mejor pregúntate: 
“¿Cómo es que hay ‘algo’ que no me cuadra? 
¿Qué puede ser?”  

A todos nos crece la nariz cuando mentimos, es decir, aflora gran cantidad de sangre ahí, por eso, la persona que miente se rasca la nariz, o zonas de alrededor: los ojos. 
Cuando lo que acabamos de decir no lo queremos ver o incomoda, nos rascamos los ojos. 
Nos rascamos las orejas, o nos tapamos la boca aunque sea ligeramente con un dedo. 
También nos pasamos la mano por el pelo. 
Si la persona cuando nos habla, no nos mira de frente, y en cambio, dirige sus ojos arriba como buscando, es porque está buscando ‘imaginación para crear una historia’. 
Quien no tiene nada que esconder, mira de frente. 
Carraspeos en el discurso indican que el inconsciente pone ‘avisos de mentira’. 
Algo no cuadra en lo que la persona dice ya sea por omisión, ocultación, coloreación o tergiversación, por eso los carraspeos, toses y ‘alteraciones’ en el lenguaje tonal. 

La ‘voz’ representa el 38% en la comunicación. El 55% del mensaje lo comunicamos con el lenguaje corporal y facial, y sólo un 7% es comunicado con las palabras. 

Dado que comunicamos la verdad con el inconsciente, hay que prestar atención a qué palabras escoge la persona, cómo las ordena en la conversación, y sobre todo a su gesticulación y a la voz. 

¿Cómo comunicamos lo que decimos? 

Alguien que cuando está de pie, o sentado, no muestra las dos manos, o bien esconde algo o se esconde porque no se siente seguro (ver videos de algunos coaches, presentadores, o comunicadores). 
La ‘inseguridad’ la mostramos escondiendo las manos (dentro del bolsillo, debajo de una de las piernas –cuando se tienen cruzadas-, agarrándonos un brazo con la mano contraria: él inconsciente habla de ‘frenos’ (no queremos que se vea algo). 
Cuando para responder a una pregunta, alguien se toma mucho tiempo, está inventando la respuesta con toda probabilidad, aunque puede que sea que esté reflecionando... Pero, ¿cómo es que se toma tanto tiempo?
La espontaneidad es sinónimo de verdad. La frescura se ve en los niños, ellos son buenos ejemplos para aprender a detectar mentiras y verdades. 

Obviamente, hay mentirosos cuidadosos que saben que no deben ‘rascarse’ ni esconder las manos. No obstante, el inconsciente siempre nos delata: dilatación de las pupilas, caída de ciertos músculos que rodean la boca, o una mirada o actitud desafiante apuntan a un mentiroso. 

Tenemos dos brazos y dos piernas, por lo que hay que buscar simetría en el movimiento y en la postura. Por consiguiente, la ausencia de ésta, indica ‘discrepancia’ bien sea por mentira o por media verdad o media mentira. 

Cuando alguien se enfada a la primera réplica de su interlocutor, hay que tomar nota porque ello apunta a que ha ‘algo’ que no encaja, que no es totalmente verdad. 

La voz nos ayuda a diferenciar. Una voz estable, rítmica, sin elevaciones bruscas en su modulación, velocidad, entonación, ni ‘atascos’ es la voz de la verdad. Lo contrario indica ‘que algo no cuadra’. 

Si alguien está hablando con las manos por debajo de la mesa, metidos es el bolsillo, jugueteando con un boli…, es indicación de ‘mentira’ o ‘coloreación’.  

Obviamente, hay un truco para mentir sin ser descubiertos, y es ‘implantar’ el discurso en nuestra mente pues ésta no distingue la realidad de la fantasía externa, es decir, la mente se cree aquello que le damos (por eso es posible ‘cambiar creencias’ y reelaborar vivencias, de ahí que podamos superar traumas, y sanar mente-alma-cuerpo). Por lo tanto, para poder interpretar bien un papel hay que visualizar la ‘idea’, escucharla y sentirla. Si bien, el inconsciente siempre ‘delata’ las debilidades en el sistema: lo que uno no se cree, o en lo que no cree firmemente, lo ‘cantará’ de alguna manera. Hete aquí por qué, a los mentirosos profesionales, es tan difícil detectarlos. Sólo alguien que confía plenamente en sus instintos, se apercibirá, al resto se le pasará por alto lo que a un niño no se le pasaría. 

Sacar la lengua cuando se habla, puede indicar ‘indecisión’, un poco de ‘burla’ o una falsa coquetería que busca distraer el interlocutor. 

Es bueno tomar nota, aunque sea mentalmente, de los ‘detalles’ o ‘elementos’ discordantes o chirriantes en el discurso de nuestro interlocutor. Y, plantearnos: ‘¿Qué es lo que no me cuadra y por qué no me cuadra?” 

Las mentiras suelen tener las patas cortas. Si estamos dispuestos a cuidar de nosotros mismos, pillaremos las mentiras al vuelo. 

Cuando no nos mentimos a nosotras mismos, no toleramos que la gente nos mienta… 

Ya seas hombre o mujer, debes saber lo que has de observar en tu interlocutor. 

De ahora en adelante, ya puedes decir: “¡Miénteme que te pillaré!”.

© Rosetta Forner


Para saber más del tema:
Libro ‘QUE NO TE LA DEN CON QUESO’ (Zenith): http://planetadelibros.com/l-48968
VIDEOS EN ‘LA VIDA EN ROSETTA:
DETECTAR MENTIRAS 1 http://youtu.be/3keuJMnUw20; DETECTAR MENTIRAS 2 http://youtu.be/gZnV1CYf4aA ;DETECTAR MENTIRAS 3 http://youtu.be/eoTcRWTmwAE

© ROSETTA FORNER
Más que coach, Hadamadrina.
Escritora excepcional y singular.
Creadora de LA VIDA EN ROSETTA (escuela de emociones) y de Anticoaching&ánimacoaching ®